En los últimos años cuando se habla de descompresión se habla de los limites Doppler, un sistema de medición que cumple 50 años. El doctor Merrill P. Spencer introdujo el detector de burbujas precordial. Este fue el primer equipo de ultrasonido Doppler diseñado especificamente para buzos y se enfoca exclusivamente en la detección y monitoreo de microburbujas de gas inerte en la sangre después de una inmersión.
El sistema Doppler es una herramienta de diagnóstico por ultrasonido diseñada para detectar y cuantificar las micro burbujas en el sistema venoso (VGE) que se forman en la sangre tras una inmersión. De estos estudios salen los límites de no descompresión obligatoria que son conocidos como limtes Doppler.
Su función principal es evaluar el estrés descompresivo para prevenir la Enfermedad por Descompresión (ED). Un sensor ultrasónico portátil se coloca sobre la piel del buzo, generalmente en la vena subclavia (debajo de la clavícula) o en la zona precordial (sobre el corazón). El dispositivo emite ondas de ultrasonido de alta frecuencia. Cuando estas ondas rebotan en los glóbulos rojos en movimiento, regresan con una frecuencia constante; pero si chocan con burbujas de gas, producen un cambio de frecuencia agudo y característico (sonidos similares a chirridos o silbidos).
Las señales de audio se clasifican tradicionalmente en una escala del 0 al IV (donde 0 es ausencia total de burbujas y IV es un torrente continuo que enmascara los sonidos cardíacos). Este sistema de medición fue desarrollado a fines de los 70 por Merrill Spencer y John Reid y describen la relación entre la velocidad del flujo sanguíneo y el estrechamiento anormal de las arterias que reduce o bloquea el flujo sanguíneo hacia los órganos y tejidos.
Estos estudios permitieron desarrollar la escala de Spencer para clasificar los microémbolos detectados mediante el sistema Doppler.

Escala Spencer
Grado O: Ausencia total de burbujas. Las señales acústicas corresponden únicamente al flujo sanguíneo normal y a los sonidos cardíacos limpios.

Grado I: Presencia muy baja de burbujas. Se detectan burbujas de forma ocasional y aislada. La gran mayoría de los ciclos cardíacos no presentan señales de gas.
Grado Il: Presencia moderada. Se escuchan varias burbujas de manera intermitente, pero representan menos de la mitad de los ciclos cardíacos analizados.
Hasta el grado Il se consideran micro burbujas silenciosas. No generan síntomas de ED. Son comunes en el buceo recreativo y técnico estándar. Se consideran un nivel de estrés descompresivo tolerable que el cuerpo suele eliminar de forma natural a través de los pulmones sin causar síntomas.
Grado III: Presencia alta y constante. Se detecta un número elevado de burbujas en la mayoría o en la totalidad de los ciclos cardíacos. El sonido del gas es evidente, pero no llega a tapar por completo los ruidos del corazón.
Grado IV: Presencia masiva y peligrosa. Se escucha un torrente continuo de burbujas durante todo el ciclo cardíaco.
El ruido de las burbujas es tan intenso que enmascara o tapa casi por completo los sonidos normales del corazón.
Los Grados III y IV muestran una carga critica de burbujas con riesgo elevado de sufrir ED, recomendando estar en reposo, extender los intervalos en superficie y aumentar las paradas de descompresión.
Hoy en día, la tecnología Doppler ha evolucionado de los grandes equipos de laboratorio a dispositivos compactos de uso personal para buceadores avanzados, técnicos y científicos.
Estos nuevos sistemas permiten determinar en forma simple, por el buzo, la cantidad de microburbujas colocando el sensor ultrasónico conectado por Bluetooth al teléfono tras salir del agua pudiendo evaluar la calidad de la descompresión y asi poder prevenir la ED. Sin embargo, todavía no se puede asegurar que el sistema sea efectiv aunque algunos profesionales tienen opiniones favorables sobre este dispositivo.
Juan José Rodríguez