Skip to content
Inicio » El oído, el profundímetro

El oído, el profundímetro

    Cuando comenzamos a bucear, una de las primeras instrucciones que nos dan es compensar los oídos. Equilibrar el incremento de presión que se genera en el oído a medida que vamos descendiendo y se va incrementando la presión.

    Podemos decir sin equivocarnos que los oídos son nuestro profundimetro natural. A través de ellos podemos determinar si descendemos o ascendemos.

    El equilibrio de los oídos es fundamental para un buceo confortable. Un mal equilibrio puede generar lesiones en el tímpano membrana elástica muy sensible a los cambios de presión que separa el oído externo con el oído medio.

    Una lesión en el tímpano nos deja fuera del agua durante mucho tiempo.
    Al descender sabemos que se incrementa la presión y en los primeros metros es donde hay mayor variación de presión, y por esta razón los más importantes tanto para descender como para ascender.

    En Los primeros 10 metros se duplica la presión, siendo esta la zona de buceo donde tenemos que tener mayor control. Analizando la variación de presión vemos que desde la superficie hasta los 10 metros, la presión se duplica, los siguientes 10 metros, de 10 a 20 metros se incrementa un 50 %, de 20 a 30 metros un 33 %, de 30 a 40 metros se incrementa un 25 %.

    Como vemos la mayor variación de presión se genera en los primeros metros durante el descenso y en los últimos metros durante le ascenso por lo tanto esta zona es la que debenos tener mayor precaución y donde mas veces hay que compensar y cuidar el equilibrio de los oídos.

    Una forma de buscar un fácil equilibrio es comenzar desde superficie realizando la maniobra de compensación. Esto ayuda a elastizar las trompas de Eustaquio, que conecta el oído medio con la zona nasofaringe. La Trompa de Eustaquio es un pequeño conducto de 3 a 4 centímetros de largo y 2 a 3 mm de diámetro.

    Otra manera para asegurarnos una mejor compensación es comenzar a descender lentamente en forma vertical. Una vez que ya superamos los dos metros de profundidad giramos y nos ponemos en forma horizontal y seguimos descendiendo. Siempre compensando desde la superficie.

    La compensación se puede complicar por estar estar congestionado, la congestión debido a resfriados o alergias que no permite que pase el aire por la Trompa de Eustaquio, al no pasar el aire por el conducto no se puede equilibrar el incremento de presión y eso puede generar una lesión en el tímpano.

    Al no poder compensar, los oídos se sienten tapados y el sonido opaco a causa de la tensión del tímpano. Sigue la molestia y por último la lesión. Por eso nunca hay que aguantar las molestias y cuando los oídos se sientan tapado debemos frenar el descenso y buscar equilibrarlos.

    El; dolor aparece a causa del nervio trigémino que tiene una conexión directa importantísima con este a través de una de sus ramas motoras y por su cercanía anatómica. Puede ocurrir que este nervio no es afectado por la tensión del tímpano y no aparece el dolor.

    Hay veces que cuando se equilibra un lado y no el otro genera una sensación de mareo conocido como vértigo alternobarico. Esta sensación disminuye rápidamente y desaparece cuando se igualan los dos oídos.

    No hablamos nada de la compensación en el ascenso, la realidad es que en general como el aire se expande en el oído medio, ley de Boyle – Mariotte, este incremento de volumen del aire dentro del oído medio no tiene otra opción que salir por la Trompa de Eustaquio.

    Nunca forzar la compensación, compensar desde superficie mejora el equilibrio de los oídos. Si se siente mareado busque un punto, puede ser el cabo de descenso, para logar encontrar el equilibrio con la vista. Ante los primeros síntomas de tener los oídos tapado y el sonido opaco, detenga el descenso hasta lograr equilibrarlos. Nunca se apure para compensar, nadie lo puede apurar, cada buzo tiene sus tiempos de descenso.

    Juan José Rodriguez